Quieres comprar + de 1 Caja? Llámanos, Escribenos o Chatea en Línea... (55) 52564044 / ventas@tintosnuevaera.com

Horas copa con Romeo Palomares

“El mezcal y el vino son, ante todo, productos agrícolas.”

 

Él es Romeo Palomares. Es mixólogo, tiene un hurón, una marca de mezcal y ha preparado tragos en algunos de los bares más reconocidos de la Ciudad de México y Estados Unidos. Nos reunimos con él para tomarnos unas copitas de vino y platicar de su experiencia detrás de las barras.

Romeo tiene más de 15 años de experiencia en el medio;  “la mixología vive en mi”, comenta. “Como yo no sé bailar, lo único que me quedaba por hacer en las fiestas familiares era poner la música y, ya cuando estuve en edad de beber alcohol, me empezó  a gustar emborrachar a los demás.”

Palomares empezó trabajando por necesidad, se juntó con unos amigos para  vender ropa de estado en estado. Así pudo conocer toda la república y, una vez, en Matamoros, conoció a un estadounidense en la barra de un bar: “nos hicimos amigos, me dijo que él tenía un bar en Nueva York y que si yo llegaba ahí ese año, él me daría trabajo. Ahí empezó mi carrera profesional, y aprendí de manera empírica, aunque en Nueva York tomé muchísimos cursos y me ayudaron a obtener todas las certificaciones posibles.”

Romeo nos cuenta que, con el tiempo, fue haciéndose a un gusto personal en cuanto a cocteles, y trata de reflejarlo tras las barras. “Si voy a beber un coctel me gusta uno que sea serio, no me gustan las sombrillitas y esas cosas. Sí aplaudo cuando hay cosas nuevas, pero no cuando son piedritas de colores. Me gusta experimentar con sangre de animales o con carne; hice un coctel que se servía con una rebanada de tocino y un par de cerezas, por ejemplo. Como mixólogo y también como padre, creo que tengo la responsabilidad de ponerle corazón a mi trabajo: si no encuentro ciertas cosas en el mundo, las hago.” Apuntó.

Dr. MezcalAhora tiene un nuevo proyecto: una marca de mezcal, Dr. Mezcal. “Uní todo lo que he aprendido con los saberes de mi pueblo mezcalero. El mezcal es antiquísimo, leí por ahí un estudio que dice que se encontraron unas vasijas en Tlaxcala y que contenían residuos de corazones de agave cocidos, y el carbono 14 arrojó que los restos eran anteriores a la llegada de los españoles, entre el 600 y el 400 a.C. Esto convierte al mezcal en uno de los destilados más antiguos. Además, me encanta que los productores siempre tratan de cuidar la calidad. Mi mezcal está destilado en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca. Lo destila una casa fundada en 1987, es decir que ya tienen algunos años de experiencia. Elegí a estos productores con todo cuidado, ¡son buenísimos!, además, en Dr. Mezcal hacemos una infusión de cítricos y hierbas para hacerlo más fácil al paladar, porque el mezcal todavía espanta a mucha gente. Además, tenemos una patente que nos permite usar veneno de tarántula. La idea me la encontré por ahí pero luego descubrí que es una práctica muy popular en el norte del país; ponen animales ponzoñosos en botellas y la gente bebe esos destilados, creen que tienen propiedades curativas. Claro, como soy profesional sé los riesgos que esto conlleva y hago todos los procedimientos indicados para asegurarme no hacerle daño a nadie.” Señaló.

Romeo piensa que el mezcal y el vino comparten elementos en común al ser, los dos, productos del campo, y cree que a veces los consumidores no se dan el tiempo de entender que, detrás de una botella, hay mucho cuidado y mucho mérito técnico. “El trabajo de todos los que están detrás de la botella, los que los consumidores no vemos, los que no van a cenas maridaje ni a festivales en el extranjero, es la base de todo.” Opina.

Romeo Palomares

Para Romeo, “el vino es como un amigo lejano”, aunque le gusta más el blanco: “no lo acostumbro porque tuve una mala experiencia y eso me mantiene a raya. Puedo tomarme una o dos copas. Estuve casado con una inglesa y, cuando llegué a Inglaterra a ver a su familia, todos se reunieron para darme la bienvenida. Ese día, entre cinco personas nos bebimos como diez botellas de vino. Al día siguiente tuve la resaca más horrible que he tenido, creo que hasta me dio miedo. Pero, en realidad, el vino me gusta porque sé que es un producto muy cuidado desde el principio. De hecho, antes yo pensaba que había ciertas cosas que no podían usarse para la mixología, aun me choca que algo muy valioso (en su contenido, no en su precio), se mezcle con un refresco, por ejemplo, pero también he descubierto a través de la mixología que, en muy buena parte, hacer tragos mezclados sirve para acercar a la gente a productos de gran calidad. Si les gusta un coctel con vino, por ejemplo, seguro le darán una oportunidad al fermentado. Entonces, creo que es válido hacerlo.”