Entrevista a Ricardo Hussong

El incipiente Valle de Ojos Negros

Ricardo Hussong comenzó su proyecto, Bodegas San Rafael, en el 2000. En un inicio, la gente le decía que el valle era muy frío, que estaba muy alto y que él estaba chiflado. Y resulta, según él, que las tres cosas eran ciertas, y gracias a eso se descubrió el potencial del Valle de Ojos Negros.

“Comenzamos en el 2000, fue un poco accidental. Monte Xanic había traído material vegetativo de Francia, y Hans Backhoff papá me habló –éramos muy buenos amigos- y me dijo que le habían sobrado como doce mil plantas, de todas las bordalesas. Recogimos las plantas, liquidamos lo que había que liquidar, y contratamos a gente del Valle de Guadalupe, porque en Ojos Negros no había nada de vino. Los primeros colonos fueron suizos e italianos y ellos sí sembraban poquita uva para hacer su vino, para consumir ellos mismos. Luego eso se perdió, llegaron buscadores de oro y después crecieron la agricultura y la ganadería. De hecho yo era ganadero. Ahora muchos le están apostando a la vitivinicultura, junto conmigo.

San Rafael Valle de ojos negros

En el 2003 ensayamos con Cabernet Sauvignon y Merlot. Muy buenos cuates me ayudaron: Fernando Martain de Cavas Valmar, por ejemplo. Luego tomé un curso en la Universidad de Davis; ha sido un viaje muy interesante. Me fui alejando de la ganadería y me concentré en la vitivinicultura. Para el 2005 ya teníamos cinco barricas de Cabernet Sauvignon y tres de Merlot; no había mucho que pensarle, las mezclamos y fue nuestra primera etiqueta: Passión 2003. La mandamos a un concurso en la Ciudad de México y sacó el primer lugar… ¡y aquí estamos!

Siempre me gustó el vino. En casa, lo primero que construimos fue la cava, hace más de treinta años. Para mí, la vitivinicultura es algo nuevo y diferente; la ganadería es muy bonita, a veces la extraño, pero es monótona. En el cultivo de la vid no hay control sobre temperaturas, lluvia, horas sol… todo eso te va dando elementos para hacer cosas bien padres: vinos, mezclas… ya estás esperando la temporada para intentar usar cierta levadura, alguna bacteria o un proceso diferente, como el cocinero ansioso por probar la nueva receta. Y descubrí que hay ventajas de que el Valle de Ojos Negros sea frío: la vid está siempre bien dormida en su época de reposo, porque tenemos varias noches a menos de cero grados. El terruño hace que tengamos vinos de acidez media o media alta; eso nos lo da el suelo, que es arcilloso y pedregoso. Hemos aprovechado el rancho para experimentar, y hemos aprendido mucho. Por ejemplo, la Pinot Noir se da muy bien, pero sembramos Riesling, Vioginier, Sauvignon Blanc y Chenin Blanc, dos hectáreas en total de variedades blancas, pero por desconocimiento las puse el donde hace más frío, y las variedades blancas son las primeras en despertar, entonces se me murieron todas. Hoy tenemos apenas un cuarto de hectárea de las dos con las que iniciamos.

Bodega San Rafael

Hoy ya somos tres vinícolas en el Valle de Ojos Negros. Tenemos 24,000ha de superficie, y yo creo que no tenemos ni 200ha de viñedo. A la larga va a ser necesario hacer un gran esfuerzo para crecer la superficie de viñedo en México. Yo creo que, a la vuelta de unos años, Ojos Negros va a ser un gran destino enoturístico y un importante productor también. Si pensamos que en Napa hay 28,000ha plantadas, y aquí tenemos 24,000 disponibles, no tendríamos que inventarnos nada. El reto es el agua, pero es un recurso manejable, y la vid es un cultivo que no necesita explotar tanto el acuífero como otros. Así que nos queda Valle de Ojos Negros para rato.


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