Horas copa con Martha Gual (KTT Murder Tatoo)

Martha Gual, diseñadora de profesión, es tatuadora y competidora profesional de jiu jitsu brasileño. Nos tomamos unos vinitos con ella en su estudio de tatuajes, y esto nos contó:

Yo estudié diseño gráfico, y siempre me gustó mucho ilustrar. Cuando terminé la carrera, el primo de un ex novio me preguntó si no me interesaba tatuar; le gustaban mucho mis trabajos. Le dije que sí, primero me parecía una profesión difícil para mujeres, por prejuicios, pero terminé aprendiendo y aquí estoy. Para ese entonces yo ya estaba tatuada, poquito, pero sí. Mi primer tatuaje fueron unas estrellas en el antebrazo y un corazón que ya me tapé…¡y no me tatué el nombre de nadie! Luego me preguntan que si mi corazón tenía el nombre de alguna de mis ex parejas, pero no, ¡eso no se hace!

Martha Gual KKT Tattoo

Pude empezar a tatuar porque en la última editorial en la que trabajé se quedaron pendientes dos cheques que no me habían podido pagar. Entonces  empecé con esos dos cheques, y ya no me dediqué a nada más. Me metí de lleno al tatuaje. Hago muchas caricaturas, mi estilo es muy femenino. Tengo clientes que me piden otro tipo de trabajos y los hago, pero mi estilo es más girly¸ se llama new school. Me han pedido tatuajes muy raros, por ejemplo, hace seis o siete años un cliente me pidió un chayote buzo… ¡una chayota!, corrijo, tenía que ser chayota. Le pregunté por qué y me dijo que era su novia: la chayota. Otro cliente me pidió una pata de pollo con tres dedos que debían de formar un triángulo,  y con tres elotes… no sé, cosas raras. Pero al cliente lo que pida. Creo que uno como tatuador tiene que guiar a los clientes y darles los mejores consejos. Hay muchos tatuadores que sólo por dinero acceden a lo que sea, así como hay clientes que viven buscando al “tatuador más chingon”, pero, ¿para qué? Como los médicos: hay muchas ramas de la medicina y uno no siempre tiene que ir con el mismo. Entonces, un cliente puede buscar un tatuador muy chingón pero si no se especializa en lo que el cliente quiere, no lo va a tatuar. Por ejemplo, a mí a veces me piden letras, pero es un estilo que no hago. Personalmente, si me hacen una consulta, trato de sugerir qué puede verse mejor, pero con bases.

Martha Gual

Algo muy importante a discutir cuando se habla de tatuajes es la discriminación. Hace unos años, cuando empezaba a tatuar, lo vivía todavía más intensamente. A la fecha hay gente que me ve feo porque no están acostumbrados a aceptar lo desconocido. Por ejemplo, para rentar departamentos siempre me dicen: “¡ay! pero aquí no se aceptan fiestas.”, cuando yo soy bien tranquila. En ese sentido, la gente a veces sí se saca de onda. También me ha costado legitimarme en el trabajo siendo mujer. Empecé con el grafitti, y, al igual que el tatuaje, a las mujeres no las toman tan en serio. Al final, a una le cuesta ganar su lugar. Por ejemplo, yo soy bien contestona, y eso a la gente le cuesta trabajo, y al final, si me tenía que ir de algún lugar pues me tenía que ir. Pero yo quería ser buena y hay que luchar por ello. Sí es bien difícil darte tu lugar entre personas que no te quieren tomar en serio, pero ni modo, hay que sacar toda la casta para salir adelante con la chamba.

Sol de noche Bodegas del vientoSol de Noche:

Yo no sé mucho de vino, pero este me gusta, me parece muy fácil de tomar. Sí me gusta el vino, a veces me parecen muy fuertes y generalmente me gustan más las cosas dulces. Casi no tomo alcohol por dos motivos, uno es porque, desafortunadamente, hay tatuadores que atienden a sus clientes estando borrachos, y a mí eso no me gusta y trato de cuidarlo mucho. Y la otra razón es porque entreno jiu jitsu brasileño. De hecho, lo que más me llena de orgullo son mis medallas. Además de tatuar, también me dedico a competir. Afortunadamente puedo organizarme con mi trabajo para entrenar. Como mujeres, estamos en un país muy inseguro y ahora puedo defenderme. Además, empecé a conocer mi cuerpo. Uno no sabe de lo que es capaz o toda la fuerza que puede tener, pero el jiu jitsu me ayudó a sentirme segura cuando estoy tatuando. Desde chiquita, siempre me dije que quería ser chingona. Y ahora lo soy en el trabajo y en los entrenamientos.

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